Dimensiones de la comunicación

 Entender la "nueva" comunicación en su doble dimensión: comunicación normativa y comunicación funcional


Dominique Wolton es un pensador francés que lleva años investigando y escribiendo sobre los procesos de comunicación y cultura en entornos sociales heterogéneos. Este autor propone que la complejidad de toda situación comunicativa surge de la mezcla de dos dimensiones: la normativa y la funcional. ¿Qué quiere decir con esto? Que existen dos aspectos principales a tener en cuenta para entender cómo se desarrollan dichas situaciones. Una de esas dimensiones tiene que ver con la idea básica y original de la comunicación: compartir, dialogar, entenderse. Este primer objetivo básico es lo que Wolton llama "dimensión normativa": se relaciona con la intención de comprenderse, de "conectar" realmente con el otro. Por otra parte, agrega que este primer aspecto es el "objetivo ideal" de la comunicación, porque su fin es entenderse y compartir, pero no siempre se logra. Este autor escribe teniendo en cuenta que en toda sociedad actual hay diferencias, distintas identidades e intereses, lo que hace bastante difícil comprenderse y estar de acuerdo. Esto también es cierto en Argentina, que es un país con escasas comunidades indígenas que intentan mantener sus rasgos de identidad a pesar de haber sido arrasadas en distintas etapas históricas y por otro lado, con comunidades importantísimas de inmigrantes que llegaron a principios y hasta mediados del siglo XX. Y además, las diversas "tribus urbanas" que surgen continuamente, los inmigrantes más recientes de países limítrofes, los grupos de intereses que conforman identidades y pertenencias... En un ambiente en el que hay notables diferencias culturales, la comprensión de los "mensajes" e ideas son diferentes.


Esto es más fácil de entender si consideramos que existe otra dimensión, la funcional, que consiste simplemente en la transmisión e intercambio de información, sin necesidad de alcanzar la comprensión mutua. Por ejemplo, hay muchísimos datos prácticos que necesitamos para vivir en las sociedades actuales (saber cómo usar una computadora o un cajero automático, cómo enviar un correo electrónico, hasta cómo cruzar la calle, tomar un colectivo o un tren) que, si bien parecen "automatizadas", son en realidad, acciones y datos que aprendimos y que nos ayudan a vivir y convivir, pero sin alcanzar esa comprensión con los demás; son sólo informaciones que nos ayudan a movernos en sociedad para no sentimos aislados y perdidos


Un divertido ejemplo para entender esto "de lo funcional" puede ser la campaña publicitaria de "Walter de los ochenta" que realizó Telefónica de Argentina a partir del año 2000, que puede verse completa en YouTube. Para los que no la vieron, es sobre un chico que es congelado en la década del ochenta y despierta en el año 2000, y no entiende nada porque sigue con sus hábitos y costumbres: va a un cine (que ahora es una iglesia evangélica), pregunta cómo ir a Pumper-Nic -la primera cadena de comida rápida que existió en Argentina-, le dice a un taxista que lo deje cerca del Italpark -que llegó a ser el parque de atracciones más grande de Sudamérica por esos años, y que cerró hace aproximadamente una década-, se encuentra con Alfredo Casero -amigo de la adolescencia, hace 15 años atrás- y dice "pobre, quería ser actor"... Walter no entiende nada porque no tiene los conocimientos "funcionales" que le hacen falta para moverse en la época en la que se despierta. Pueden ver los distintos spots en YouTube: <http://www.youtube. com/watch?v=wAp1y4YaPeA&fe ature=related>


DE LIBERTADES Y (DESIGUALDADES)


El principal problema que ve Wolton en el funcionamiento de los procesos de comunicación actuales es que tanto la información como la comunicación pueden estar del lado de valores tan importantes (y contradictorios) como la igualdad (entre distintas personas y comunidades, sobre y la libertad individual. Pero también pueden centrarse en la dimensión funcional y generar lo contrario, es decir, dominación y desigualdad. ¿Qué significa esto? Que detrás de toda estrategia de comunicación (y, sobre todo, de la que se produce a través de los medios, desde las revistas a Internet) existen intereses económicos; y si un proceso comunicativo sólo se ocupa de los datos, de la difusión y el intercambio (dimensión funcional), puede centrarse exclusivamente en los aspectos comerciales, más allá del verdadero objetivo de comunicar, conectar, entenderse Este tipo de actitud funciona -lamentablemente- para industrias como las del petróleo, en las que hay una dominación del dinero y el poder, pero no es tan sencillo para las industrias culturales, ya que implican una serie de dimensiones que no pueden venderse solamente al mejor postor (aunque a más de uno le gustaría que así fuese) Vayamos por partes: existe una industria mediática que se enmarca dentro de las llamadas "industrias culturales", definición que agrupa a todas las producciones que tienen que ver con el arte, la producción editorial, cinematográfica, musical, etc. Pensar que el poder y el dinero pueden decidir por completo sobre lo que nos identifica, nos representa y nos gusta es reducir demasiado el problema: este tipo de contenidos tienen elementos que desbordan el hecho "de prestar un servicio" (como en el caso del petróleo, ya que su función primordial es hacer funcionar diversas maquinarias, fábricas y transportes); tienen que ver con la actividad humana y social. Como afirma Wolton: "Las industrias culturales pueden imponer modas, pero no controlar las culturas. Las colectividades y los pueblos son capaces de resistirse, aún si esto no es inmediatamente visible". Y está claro que un blogger no tiene la misma influencia que un gran grupo de comunicación; sin embargo, tenemos un espacio para aceptar, negociar, rechazar, etc., como receptores activos. Esto es lo que el autor denomina "margen de maniobra". Nosotros somos participantes en el proceso de la comunicación,

mucho más de lo que podemos serlo en el proceso de producción, compra y venta de bienes o servicios que satisfacen necesidades puntuales como el combustible o la comida. Podemos comprender lo que transmiten los medios de distintas maneras, comentarlo, difundirlo, aceptarlo o no totalmente y generar nuevos contenidos a partir de los medios y la cultura popular. 


Es importante tener en cuenta que Wolton utiliza una definición antropológica de cultura, no restringida a la llamada "alta cultura" o "cultura culta"; sino que habla de ella como el conjunto de todos los elementos que nos permiten situarnos en el mundo, comprenderlo y vivir en él, sin sentirnos excluidos. La cultura se entiende hoy como algo mucho más complejo y dinámico, que engloba toda producción humana. Y eso, justamente, se ve aumentado por la gran cantidad de intercambios: Internet y sus distintas manifestaciones los han disparado de una manera inimaginable hace poco tiempo atrás. Wolton propone que la cultura (la de cada lugar, a pesar de las mezclas, combinaciones y cruces que existen) se mantiene como un factor de estabilidad frente a la creciente cantidad de información y procesos de comunicación. Es decir que nuestra cultura de origen funciona como un lugar de pertenencia frente a la enorme cantidad de datos del resto del mundo al que tenemos acceso en la actualidad. Aquí se abre otro debate, el de la fragmentación de las culturas e identidades y el reconocimiento del otro (o los otros), que veremos en el siguiente capítulo.


Retomando el tema de los receptores y su rol, si es cierto que como ciudadanos "normales" podemos resistirnos a lo que nos propone la industria de la comunicación, ¿cómo lo hacemos? Wolton afirma que "Será siempre posible apoyarse en las referencias normativas para combatir las derivas comerciales". Esto significa, simplemente, que tenemos que desarrollar una capacidad crítica frente a lo que nos prometen las industrias culturales mundiales, que nos permita ver y manifestar la diferencia entre los valores de libertad y creación que son inherentes a la comunicación. En otras palabras, no aceptar pasivamente todo lo que nos proponen, sino criticar (en el sentido amplio de la palabra), expresar nuestra opinión, ver los posibles matices, etc. Esta posibilidad se hace más amplia

con el gran éxito de las llamadas "nuevas tecnologías", que aceleró la toma de conciencia a nivel internacional de los límites de una pretendida cultura mundial e igualitaria y, a su vez, de la necesidad de mantener los vínculos entre culturas e industrias locales, comunitarias y nacionales, no como algo cerrado y estricto, sino como lugar de encuentro en el que nos reconocemos como somos, al menos en algunos aspectos. El tema sigue ofreciendo espacios para pensar: se acortan las distancias físicas, pero no se comprenden del todo las distancias culturales -que, paradójicamente, aumentan al ser más conocidas-; estar más "cerca" no implica entenderse; la mayor difusión e intercambio de información no crea comunicación como por arte de magia. Para entendernos, respetarnos y convivir hace falta un gran trabajo de verdadera comunicación, que llevará tiempo y reflexión. Aún estamos en una etapa de experimentación, de tener "el mundo en casa" a través de una computadora, pero no sabemos muy bien qué hacer con todo eso. Navegamos, miramos, elegimos, opinamos, pero un poco a la deriva en ese mundo virtual que seguimos explorando. Y desarrollar una capacidad de reflexión crítica es fundamental para no convertirnos en unos náufragos en el mar de la información


Actividades


  1. ¿Cuáles son las dos dimensiones propuestas por Dominique Wolton para entender la comunicación?

  2. Describe brevemente la dimensión normativa de la comunicación.

  3. ¿Qué dificultades pueden surgir en la dimensión normativa de la comunicación según el autor?

  4. Explica en qué consiste la dimensión funcional de la comunicación y proporciona un ejemplo.

  5. ¿Cuál es el principal problema que ve Wolton en el funcionamiento de los procesos de comunicación actuales?

  6. ¿Qué pueden influir en la comunicación y la información según el autor?

  7. ¿Por qué las industrias culturales no pueden controlar completamente las culturas, según Wolton?

  8. ¿Qué papel tienen los receptores en la comunicación y cómo pueden resistirse a las derivas comerciales?

  9. ¿Cómo define Wolton la cultura y cuál es su importancia en el contexto actual?

  10. ¿Cuál es la relación entre las nuevas tecnologías y la conciencia de los límites de una cultura mundial e igualitaria, según el autor?


  1. Lean la definición de la UNESCO sobre la cultura, en su Declaración Universal sobre la diversidad cultural de noviembre de 2001:


"La cultura debe ser considerada como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social [...]; ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, las formas de convivencia, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias."


  1. ¿Están de acuerdo con ella? ¿Por qué?


  1. Busquen ejemplos que sostengan lo que respondieron en la pregunta anterior (pueden leer o comentar noticias, libros, investigar leyendas, etc.)

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